Definición rápida: Una tarifa indexada traslada al cliente un precio que varía según una referencia de mercado y una fórmula contractual.
Cómo funciona
En lugar de mantener un precio fijo durante todo el periodo, calcula la energía con valores cambiantes y puede añadir margen, cuota o coste de gestión. No debe confundirse automáticamente con PVPC: una oferta indexada también puede existir en el mercado libre.
Ejemplo sencillo
Si la referencia de una hora es 0,10 €/kWh y el contrato añade 0,02 €/kWh, el componente resultante sería 0,12 €/kWh antes de otros costes. Con 3 kWh, serían 0,36 €.
Por qué te interesa en la factura
Revisa qué índice utiliza, cuándo se publica, qué margen añade la empresa y cómo aparecen desvíos o costes. Puede beneficiar a quien adapta horarios y acepta variación, pero dificulta prever una cuota estable.
Precio de mercado más margen
Una tarifa indexada traslada al cliente un precio variable vinculado a una referencia y añade componentes definidos en contrato: margen por kWh, cuota mensual o ambos. No es sinónimo de PVPC, porque pertenece al mercado libre y sus fórmulas comerciales varían. Para entenderla hay que saber qué índice usa, con qué periodicidad y qué costes incorpora.
Ejemplo con cuota y margen
Durante un mes, la energía referenciada para el perfil del cliente suma 31,60 €. El contrato añade 0,012 €/kWh sobre 245 kWh, es decir 2,94 €, más una cuota de 3,50 €. El coste de energía comercial asciende a 38,04 €, equivalente a 0,155 €/kWh. Comparar solo los 31,60 € del mercado ocultaría 6,44 €.
Riesgo y comparación correcta
La ventaja potencial aparece cuando el índice baja; el riesgo es asumir subidas y volatilidad. Calcula escenarios bajo, medio y alto usando tu consumo horario, no el promedio nacional. Revisa permanencia, tope o suelo, revisión del margen y coste de representación. Una tarifa fija se compara contra el total resultante de la fórmula, no contra una hora excepcionalmente barata.